En el panorama empresarial mundial, Estonia destaca como faro de la innovación digital y la facilidad para hacer negocios. Con su sencillo entorno empresarial, Estonia atrae a emprendedores y empresas que buscan beneficiarse de su sistema fiscal único. En este artículo, exploramos las ventajas fiscales que hacen de Estonia un destino atractivo para el registro de empresas.
El planteamiento estonio del impuesto de sociedades es innovador y favorable a las empresas. A diferencia de muchos países donde las empresas tributan por sus beneficios globales, en Estonia el impuesto de sociedades sólo grava los beneficios distribuidos. Esto significa que los beneficios retenidos o reinvertidos en la empresa no se gravan en el momento en que se obtienen. Este sistema anima a las empresas a reinvertir sus beneficios en crecimiento y expansión.
Estonia ofrece varias ventajas fiscales específicas que pueden mejorar significativamente la eficiencia financiera de una empresa:
- 0% Impuesto sobre Beneficios Reinvertidos: Las empresas no tributan por los beneficios que reinvierten en el negocio, lo que fomenta la inversión y el desarrollo continuos.
- No se gravan los dividendos a los no residentes: Estonia no grava los dividendos percibidos por no residentes, lo que la convierte en un lugar atractivo para los inversores extranjeros.
- Reducción de las cargas de cumplimiento: Con un sistema fiscal sencillo, las empresas dedican menos tiempo al cumplimiento de las obligaciones fiscales y más a las actividades empresariales básicas.
El tipo normal del IVA en Estonia es 22%, a partir del 1 de julio de 2025, el tipo normal del IVA será de 24% con un tipo reducido del 13% (a partir del 1 de enero de 2025) aplicable a determinados bienes y servicios. Las empresas están obligadas a registrarse a efectos del IVA si su volumen de negocios imponible supera los 40.000 euros en un periodo de 12 meses. Otros impuestos a los que pueden enfrentarse las empresas son el impuesto de la seguridad social, relativamente sencillo y predecible, y el impuesto sobre bienes inmuebles, que es notablemente bajo en comparación con otros países europeos.
En comparación con otros destinos de negocios populares, El sistema fiscal de Estonia ofrece claras ventajas. Por ejemplo, la ausencia de impuesto de sociedades sobre los beneficios no distribuidos contrasta fuertemente con países como Estados Unidos o Alemania, donde los beneficios de las empresas se gravan con independencia de su distribución. Esto no sólo hace que Estonia sea atractiva desde el punto de vista financiero, sino que también simplifica la gestión financiera de las empresas.
¿Cómo funciona? Pensemos en una empresa tecnológica que decide reinvertir sus beneficios del primer año en investigación y desarrollo. En Estonia, esta reinversión no estaría sujeta al impuesto de sociedades, lo que permitiría a la empresa maximizar su inversión en crecimiento sin el gasto fiscal inmediato. Otro ejemplo es el de un inversor extranjero que recibe dividendos de una empresa estonia. Estos dividendos estarían exentos de impuestos en Estonia, lo que supondría un claro beneficio financiero para los inversores internacionales.
El sistema fiscal de Estonia ofrece numerosas ventajas que pueden repercutir significativamente en la salud financiera y el potencial de crecimiento de las empresas. Desde el impuesto cero sobre los beneficios reinvertidos hasta las condiciones favorables para los inversores extranjeros, Estonia crea un entorno que favorece la expansión y la rentabilidad de las empresas. Si está considerando ampliar su negocio o iniciar una nueva empresa, las ventajas fiscales de Estonia por sí solas ofrecen razones de peso para explorar este dinámico mercado. Para una orientación detallada y un servicio personalizado, considere la posibilidad de ponerse en contacto con un especialista en el registro de empresas estonias.